miércoles, 7 de agosto de 2013

BAJA PARTICIPACIÓN DE MUJERES EN POLÍTICA: UNA REALIDAD PREOCUPANTE

En Chile, las mujeres representan más de la mitad de la población, en rigor, el 53% del electorado. Sin embargo, sólo un 12,7% ocupa cargos de representación popular. Curioso cuando vemos que se acerca una elección a la presidencia, en donde  la primera opción de triunfo la poseen dos mujeres. Definitivamente algo anda mal.
¿Creería usted que la mujer en nuestro país logró el derecho a sufragio sólo hace poco más de 60 años? Sí, créalo. Para ser estrictos, el 8 de enero de 1949, y bajo el mandato del Presidente Gabriel González Videla, las mujeres lograron tener voz y "voto" dentro de la sociedad... en teoría. Así es, porque los cargos de representación popular siguieron en manos de hombres, siendo ésta -en menor medida- una realidad que se mantiene en la actualidad.

Pero existe un dato contradictorio. La participación femenina en el parlamento alcanza sólo un 13% en la Cámara Alta y un 14% en la Baja, cuando el promedio latinoamericano -igualmente bajo- supera el 20%, mientras que la primera magistratura de nuestro país podría ser ocupada por una mujer, ya sea Evelyn Matthei o Michelle Bachelet. ¿Cómo se entiende este fenómeno?

Para algunos analistas, lo que ocurre tiene que ver con dos temas: uno emocional y otro político. Emocional desde el punto de vista social, ya que los chilenos proyectamos en la mujer la figura materna, cercana al regocijo y la protección, lo cual generaría, de una u otra forma, un lazo afectivo entre la ciudadanía y la candidata. En tanto, lo político se evidencia en el famoso Sistema Binominal, el que por años ha permitido que candidato, sin opciones reales de vencer en las urnas, puedan llegar a ser electos. Es decir, un sistema creado por hombres y para hombres.

Y es que la falta de participación política de la mujer va más allá de un tema de integración, sino que también tiene que ver con un fenómeno que aún pesa con fuerza dentro de nuestra sociedad: El machismo. Sólo a modo de ejemplo podemos usar la contingencia y tomar el caso del supuesto romance de Felipe Camiroaga y Carla Ochoa. ¿Qué han dicho los medios respecto al sinnúmero de relaciones que habría tenido el ex conductor? Nada. Es más, lo han llegado incluso a calificar con términos como el de "Winner, maestro y gurú", aludiendo a su estado de "macho alfa". Ahora bien, ¿Qué creen que hubieran dicho los medios si la que hubiera tenido tales relaciones fuera una mujer? Probablemente sería tratada como prostituta.

Pero además del machismo, existen otros elementos que dejan fuera de la política y la toma de decisiones a la mujer, la cual está principalmente dirigida a la familia. Es que generalmente las carreras de todo tipo se ven truncadas debido al nacimiento de un hijo. Pre y Post natal se convierten en un obstáculo para los empleadores decidan contratarlas, pero también para ellas mismas, ya que el tener que centrarse en el cuidado de sus hijos las obliga -más temprano que tarde- a abandonar sus sueños de desarrollo profesional. Una lástima dentro de lo que debiera ser una sociedad moderna.

No obstante, hoy existe una campaña comunicacional que apunta hacia el problema expuesto, llamada "Más mujeres al poder" (#faltalaotramitad). A través de dicha iniciativa grupos feministas  promueven la incorporación de más mujeres a cargos de decisión pública y representación popular, aprovechando el año electoral en el que nos encontramos. Recordemos que Chile ocupa el lugar 88 en un ranking mundial de mujeres en el parlamento, muy por detrás de Argentina, Perú, Bolivia y muchos países árabes en los cuales las mujeres no pueden asistir sin velo.


Las organizaciones feministas llaman a constituir un Parlamento representativo 
y paritario, evidenciando que actualmente #faltalaotramitad en la política chilena.

En definitiva, es indudable que la participación femenina en temas sociales ha crecido. Hoy se hace cada vez más común ver mujeres realizando actividades exclusivas de hombres. Ya a nadie le extraña ver a mujeres conduciendo buses, arbitrando partidos de fútbol, e incluso siendo Presidenta de algún país. Lo importante es que esos avances se demuestren en el parlamento, lugar donde se toman las decisiones, puesto a que ahí es donde  podemos cambiar de verdad nuestra sociedad. Sólo depende de nosotros.

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