viernes, 27 de junio de 2014

Los Medios en tiempos de fútbol

El fútbol es el deporte rey en nuestro país. Increíblemente cuando nuestra selección juega se olvida todo y, cuando digo todo, es TODO. Los noticieros dedican tiempo completo a cubrir lo relacionado con cada jugador de la roja; sus amores, peinados, tatuajes, gustos musicales, entre otras; sin embargo prestan poca atención a lo que realmente ocurre dentro de la sociedad, lo cual me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Las noticias que nos dan realmente ocurren o son sólo una construcción de la realidad?

Me explico: Resulta extraño ver que durante un mes, que es lo que dura el mundial, no existan asesinatos, robos, violaciones, ni nada negativo en nuestro país. Lo único visible tiene que ver con Brasil. Samba, garotas y caipiriñas se toman las pantallas y alteran la realidad. ¿No hay muertos? ¿no hay robos? ¿no hay violaciones? no señores, siguen siendo las mismas, pero a nadie le importa. El mundial es más fuerte.

Es ahí donde recae el cuestionamiento hacia los medios de comunicación, ya que ellos tienen una responsabilidad social que cumplir. Es cierto que deben entretener, pero también deben informar, y en una hora y media de programa es poco el contenido real que trasmiten. Los videos de los famosos arengando a la roja y Stefan Kramer, al parecer, son más atractivo para la audiencia.

Y es que el negocio es grande y las ganancias no dejan de ser significativas. Además que los ingresos generados a través de dicha pasión deja contento a todo el mundo. El turismo y los mismos Medios de Comunicación son los que más disfrutan de los réditos que entrega la actividad. No olvidemos que poco más de 3 millones de personas ven simultáneamente el mundial; lo que significa que estos mismos 3 millones viajan, compran camisetas, cambian sus televisores y consumen todo lo que diga "Mundial". Es decir, negocio redondo.

Pero culpar simplemente a los medios sería irresponsable. Aquí surge la pregunta del millón ¿La culpa es del chancho o del que le da el afrecho? Y es que la audiencia (nosotros) también tenemos, en parte, lo que merecemos. En nuestro poder existe un aparato llamado control remoto, pero al parecer nadie lo usa. El morbo es parte de nuestra naturaleza y nos domina a destajo. Ahí nace el típico argumento de "si no le gusta cambie de canal", pero cambiar a qué si donde vayamos están dando lo mismo. Ojo, no todos tienen televisión por cable.

La discusión está abierta y la invitación es a tomarlo con una actitud positiva. Piénselo: mientras Chile se mantenga en el mundial no existen problemas en nuestro país. 

Imagen: http://www.taringa.net/posts/deportes/11724262/El-totalitarismo-del-futbol.html

lunes, 12 de mayo de 2014

Servicios de urgencia infantil: ¿Cómo enfrentar el invierno?

Cae la noche en centro de Santiago y los servicios de urgencia comienzan a ver incrementada la cantidad de pacientes que asisten en busca de una rápida atención. Es otoño y las enfermedades respiratorias se vuelven cada vez más frecuentes entre los capitalinos, lo cual es producido por cambios en la temperatura, aunque también por progresivos incrementos en los índices de partículas contaminantes en el ambiente.
Es por ello que las autoridades vienen preparándose hace meses para enfrentar un nuevo invierno y, con ello, el aumento de pacientes en la salud pública. Este es el caso del Servicio de Urgencia Infantil del Hospital Clínico San Borja Arriarán, quienes se encuentran listos y dispuestos para enfrentar las diversas eventualidades que trae el frío y la noche. 29 pediatras, 9 cirujanos y 8 traumatólogos son parte del equipo humano del centro asistencia, a lo que se suman 7 boxes de atención, 4 salas de procedimientos y tecnología avanzada para el tratamiento de menores como Claudita, un niña de seis años que se encuentra "tomadito del pecho", forma en que su madre describe el problema respiratorio de su hija, y que espera atención mientras toma un jugo y juega con su celular.
Claudita es uno de los 200 niños que en promedio recibe la urgencia infantil del hospital, la cual tiene a su cargo al 80% de los menores repartidos en cincocomunas de la capital. La pequeña espera sentado mirando uno de los dos televisores con los que cuenta el lugar, siendo interrumpido con constantes estornudos, los cuales le impiden seguir disfrutando de su jugo.
En el lugar ubicado al costado de la calle Amazonas, casi es quina Santa Rosa, se encuentran alrededor de 30 personas. Siendo las 21:30 se nota que es una noche tranquila, ya que el mesón de atención se encuentra sin las eternas filas que se acostumbraba tener en el pasado. Y es que, según cuenta un funcionario del lugar, el servicio de urgencia es relativamente nuevo y pensado concretamente para atender niños, evitando la mezcla de éstos con adultos.

Efectivamente es así. El servicio de urgencia infantil del hospital fue inaugurado el 30 de septiembre de 2012 por Luis Castillo, subsecretario de salud de la época, mostrando como grandes novedades la duplicación de la superficie del recinto y la inversión de 512 millones de pesos en dicho lugar. De esta manera los casos de urgencias de adultos pasaron a ser parte de la Posta Central, mientras que el Hospital Clínico San Borja Arriarán mantuvo a su cargo la urgencia infantil y de maternidad.
Pasaron exactos 13 minutos para que a claudita lo atendieran. Su madre laacompaña y su padre debe esperar, ya que se permite solamente el ingreso de un acompañante al box de atención. La pequeña camina y es recibido por un doctor alto, joven y con gafas que les indica el lugar donde serán atendidos. Pronto sabremos qué pasó con nuestra pequeña amiga.






HISTORIA DEL HOSPITAL

El actual hospital nace de la fusión de dos grandes e históricos hospitales, como fueron el Hospital San Francisco de Borja y el Hospital Manuel Arriarán. El primero comenzó a funcionar desde 1772 y se centraba en la atención exclusiva de mujeres. Sin embrago, y por motivos sanitarios se trasladan en 1847 a Alameda, entre Portugal y Vicuña Mackenna, terminando a mediados de los 70 en los terrenos que hoy posee el hospital, llegando a ser llamado por las autoridades de la época como Paula Jararquemada. Finalmente en 1990, tras la llegada de la democracia pasa a convertirse en el Hospital Clínico San Borja Arriarán, y aunque por unos años volvió a sufrir un cambio de nombre, hoy mantiene dicho nombre.
Actualmente el recinto es catalogado como un hospital Tipo I, base de la red del servicio de salud Metropolitano Centro (SSMC) que presta atención de salud de alta complejidad.
Su área de 80.000 m2 está conformada por un edificio de 9 pisos y otro centro anexo, teniendo como principal campo de acción la población infantil, maternal yadulta beneficiaria del sistema público de salud.


Ya son las 22.30 y tras 10 minutos al interior del box número tres saleclaudito en compañía de su madre. Ambos caminan aliviados y con expresión de satisfacción en los rostros. La madre se acerca al padre de claudito, y le explica que el pequeño tiene bronquitis obstructiva, enfermedad muy común para la época. Un jarabe, reposos y buenos cuidados serán suficientes para que el niño se recupere sin mayores inconvenientes. La madre está tranquila y juntos se van a sus casas con total tranquilidad.
Pero ojo, no siempre los servicios de urgencias pueden tener una atención oportuna y sin inconvenientes. Mientras más nos acerquemos a la fecha álgida de la temporada, los pacientes aumentarán considerablemente. Así lo explica el médico Ignacio Lara: "El pic de las atenciones por enfermedades respiratorias se produce generalmente en la última semana de junio-primera de julio, ya que es ahí cuando las temperaturas bajan con fuerza, siendo los menores de 6 años los que se ven más afectados", explica. Además añade que es importante una recomendaciones básicas para prevenir dicho tipo de enfermedades:

1. No abrigarse en exceso.
2. En caso de abrigarse hágalo por capas, ya que así mantendrá por más tiempo la temperatura en el cuerpo.
3. Evite usar las manos al cubrirse en caso de estornudos. Hágalo en lo posible con el antebrazo.
4. Evite el uso de estufas en espacios muy cerrados.
5. No se exponga a cambios bruscos de temperatura.

Siguiendo esos útiles consejos es probable que pueda evitar ser víctima de alguna de las enfermedades respiratorias típicas de la época. Su salud se lo agradecerá.


jueves, 3 de abril de 2014

ESTUVIMOS A LA ALTURA

Y llegó el terremoto tan anunciado para el norte de nuestro país. Algunos dicen que no fue el megaevento que tanto se esperaba, pero lo cierto es que los 8.2 grados Richter no dejaron indiferente a nadie. La tierra se manifestó con fuerza poniéndonos nuevamente a prueba para ver si fuimos capaces de aprender la lección de lo ocurrido el 27 de febrero de 2010. 

El 27F no estuvimos a la altura. Fallaron las comunicaciones, la conectividad, las autoridades, los protocolos de emergencia y la mismísima ciudadanía. En simple, tuvimos otro transantiago. Por lo mismo, a las 20:46 horas del primero de abril tuvimos la oportunidad como sociedad de ver qué tanto aprendimos. ¡Y vaya que aprendimos! 

El hecho de saber que se venía un sismo de grandes proporciones permitió preparar a las personas de manera efectiva. Planes de evacuación y simulacros semanas antes del terremoto ayudaron a planificar una eventual salida a los cerros con tranquilidad. Además, las calles estaban perfectamente señalizadas y, a pesar de una u otra falla, las sirenas de emergencia funcionaron. Eso hay que sumar los mensajes de texto de alerta que llegaban a las personas fueron óptimos, pero por sobre todo la conducta ejemplar de una ciudadanía que nunca entró pánico y que siempre colaboró con las autoridades. 

Pues bien, veamos qué pasó con las autoridades. Para hacerlo hay que dejar a un lado las ventajas políticas que no conducen a nada. Lo primero que es importante recordar que para el terremoto de 2010 la calidad de la ONEMI (Oficina nacional de emergencias del ministerio del Interior) era deficiente. Cargos elegidos a dedo y cero inversión en investigación y desarrollo fueron evidentes al momento de actuar. A eso hay que sumar que no se respetaron los protocolos de emergencia, en donde todos pudimos ver a una presidenta desorientada anunciando que no había riesgo de tsunami, lo cual a todas luces fue un error. Casas saqueadas por temor de enviar a los militares a la calle, aludiendo a tiempos de dictadura que no venían al caso. En fin, todo mal. Sin embargo, el actuar de las autoridades en esta ocasión fue mucho mejor, mostrando a una presidenta más calma y segura de sí misma. El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, tuvo a cargo la enorme responsabilidad de coordinar todas las acciones y lo hizo bien. Cierto, siempre puede ser mejor, pero lo hizo bien. 

Por otro lado, dejar fuera de esto al ex presidente Piñera sería injusto. Recordemos que el actual gobierno es el ejecutor de los cambios que ha sufrido la ONEMI, pero la modernización de dicha oficina y la fuerte inversión en seguridad sísmica, depende en gran medida a su gestión. Es decir, el anterior gobierno puso al día al país en temas de emergencia, y el actual gobierno aplicó bien los cambios. Buscar ventajas personales no conducen a nada. 

Claro, los terremotos de 2010 y éste son muy distintos, aunque la forma de actuar frente a ellos no tanto. El terremoto actual fue 14 veces menos potente que el del 27F. Además el área de fractura del actual fue de 200 kilómetros, no así el 2010, siendo de 500 kilómetros. Y a pesar de que la duración de ambos movimientos fue similar (dos minutos aproximadamente), las características destructivas de lo ocurrido la madrugada de hace cuatro años fue tremenda. 

Raya para la suma como dicen los siúticos, ojalá no haya sido una casualidad y que esta forma de actuar se convierta en una regla. Debemos asumir desde ya que somos un país sísmico y comportarnos como tal. Pero viendo el vaso medio lleno y considerando que siempre se puede mejorar, Chile va por buen camino. ¡Estuvimos a la altura!