El
fútbol es el deporte rey en nuestro país. Increíblemente cuando nuestra
selección juega se olvida todo y, cuando digo todo, es TODO. Los noticieros
dedican tiempo completo a cubrir lo relacionado con cada jugador de la roja;
sus amores, peinados, tatuajes, gustos musicales, entre otras; sin embargo
prestan poca atención a lo que realmente ocurre dentro de la sociedad, lo cual
me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Las noticias que nos dan realmente
ocurren o son sólo una construcción de la realidad?
Me
explico: Resulta extraño ver que durante un mes, que es lo que dura el mundial,
no existan asesinatos, robos, violaciones, ni nada negativo en nuestro país. Lo
único visible tiene que ver con Brasil. Samba, garotas y caipiriñas se toman
las pantallas y alteran la realidad. ¿No hay muertos? ¿no hay robos? ¿no hay
violaciones? no señores, siguen siendo las mismas, pero a nadie le importa. El
mundial es más fuerte.
Es
ahí donde recae el cuestionamiento hacia los medios de comunicación, ya que ellos
tienen una responsabilidad social que cumplir. Es cierto que deben entretener,
pero también deben informar, y en una hora y media de programa es poco el
contenido real que trasmiten. Los videos de los famosos arengando a la roja y
Stefan Kramer, al parecer, son más atractivo para la audiencia.
Y es
que el negocio es grande y las ganancias no dejan de ser significativas. Además
que los ingresos generados a través de dicha pasión deja contento a todo el
mundo. El turismo y los mismos Medios de Comunicación son los que más disfrutan
de los réditos que entrega la actividad. No olvidemos que poco más de 3
millones de personas ven simultáneamente el mundial; lo que significa que estos
mismos 3 millones viajan, compran camisetas, cambian sus televisores y consumen
todo lo que diga "Mundial". Es decir, negocio redondo.
Pero
culpar simplemente a los medios sería irresponsable. Aquí surge la pregunta del
millón ¿La culpa es del chancho o del que le da el afrecho? Y es que la
audiencia (nosotros) también tenemos, en parte, lo que merecemos. En nuestro
poder existe un aparato llamado control remoto, pero al parecer nadie lo usa.
El morbo es parte de nuestra naturaleza y nos domina a destajo. Ahí nace el
típico argumento de "si no le gusta cambie de canal", pero cambiar a
qué si donde vayamos están dando lo mismo. Ojo, no todos tienen televisión por
cable.
La
discusión está abierta y la invitación es a tomarlo con una actitud positiva.
Piénselo: mientras Chile se mantenga en el mundial no existen problemas en nuestro
país.
